Celebramos el Día de Acción de Gracias

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El Día de Acción de Gracias (en inglés, Thanksgiving Day; en alemán, Erntedankfest) es una celebración tradicional después de los ciclos de cosecha en otoño para agradecer por una buena cosecha y para celebrar después del duro trabajo junto con el resto de la comunidad. Dado que el cultivo se introdujo en momentos diferentes dependiendo de la zona climática, nunca hubo una sola cita para este día.

El día de Acción de Gracias en América del Norte tiene sus orígenes en una mezcla de tradiciones europeas y aborígenes. En Europa, los festivales se llevaban a cabo después de los ciclos de cosecha. En esa época, los nativos americanos también celebraban el final de la cosecha. Cuando los europeos llegaron a lo que sería América por primera vez, llevaron sus propias tradiciones (fiestas de la cosecha) desde su continente, celebrando el final de su viaje, la paz y la buena cosecha.

En los Estados Unidos, la tradición moderna del día de Acción de Gracias tiene sus orígenes en el año 1621, en una celebración en Plymouth, en el actual estado de Massachusetts. Dado que al principio la colonia de Plymouth no tenía suficiente comida para alimentar a la mitad de los 102 colonos, los nativos de la tribu Wampanoag ayudaron a los peregrinos dándoles semillas y enseñándoles a pescar. La abundante cosecha del próximo otoño inspiró a los peregrinos a dar gracias en una celebración. En los años posteriores, la tradición continuó con los líderes civiles tales como el gobernador William Bradford.

En la actualidad, en los Estados Unidos, el día de Acción de Gracias se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre. Es una acción de gracias por todo lo bueno y por todo el éxito. Los Padres Peregrinos y todos los presidentes desde Washington a Obama, proclamaron gracias a Dios. Obama dijo: “Elevemos nuestros corazones en agradecimiento a Dios por tantas bendiciones, por el otro, y para nuestra nación.”

Barack Obama: Presidential Proclamation–Thanksgiving Day 2010; whitehouse.gov, 23. November 2010
Presidential Proclamation–Thanksgiving Day 2012

Aunque religiosa en origen, está considerada como una festividad secular. Se convirtió en un día festivo nacional, no sólo porque tantos otros estadounidenses encontrasen la prosperidad, sino también porque los sacrificios de los peregrinos por su libertad siguen cautivando la imaginación. La mayoría de personas en los Estados Unidos celebran esta fiesta con reuniones familiares en sus hogares donde preparan un banquete. Muchos estadounidenses toman un día de vacaciones el siguiente viernes para hacer un fin de semana de cuatro días, durante los cuales pueden viajar largas distancias para visitar a familiares y amigos. Antes de que la comida comience, familias o amigos por lo general hacen una pausa para ofrecer una oración de gracias, para agradecer tanto sus bendiciones como la alegría de estar unidos para la ocasión.

A día de hoy, la cena de Acción de Gracias casi siempre incluye algunos de los alimentos que se sirvieron en la primera fiesta en los días de los Padres Peregrinos. El plato principal tradicional para la cena es un gran pavo asado u horneado. Este pavo tradicionalmente va acompañado con un relleno hecho de pan de maíz y salvia. Se sirve tradicionalmente con una jalea o salsa de arándanos rojos. Además suelen servirse platos de verduras como las judías verdes (ejotes, vainitas), la patata dulce (boniato, camote) y el puré de patata con gravy, que es una salsa hecha del jugo del pavo; también suele servirse una gran variedad de postres, siendo el pastel de calabaza (Pumpkin Pie) el más popular. También es común preparar el pastel de nuez pacana y el de manzana.

La mayoría de negocios y oficinas están cerrados en este día. Algunos almacenes, centros comerciales, restaurantes y bares permanecen abiertos. El viernes siguiente a la fiesta es tradicional la apertura de la temporada de compras navideñas. Este día se conoce como Viernes Negro. Almacenes y tiendas todos ofrecen precios de rebaja y mucha gente acude desde las primeras horas del día a los centros comerciales.

Más información acerca “Thanksgiving” en los Estados Unidos encuentran por ejemplo aquí: http://usa.usembassy.de/holidays-thanksgiving.htm

En Alemania, por su parte, “Erntedank” tiene un carácter más religioso. Después de la Reforma, el Día de Acción de Gracias se celebró el día de San Miguel (“Michaelistag”, 29 de septiembre), o el domingo antes o después de ese día. Con el tiempo, se estableció en mayor parte el primer domingo después de San Miguel como la fecha para el Día de Acción de Gracias. Esto se remonta, por ejemplo, en un decreto del Rey de Prusia del año 1773. En 1933 Adolf Hitler centralizó el primer domingo de octubre como fecha para la celebración. Con la “Ley de los días festivos nacionales” del 27 de febrero de 1934, el Día de Acción de Gracias se convertió en un día festivo nacional que se celebró el primer domingo después del 29 de septiembre (primer domingo después de “Michaelistag”). En este día, basándose en la ideología “de sangre y del suelo”, el régimen nazi elogió la particular importancia de los campesinos del reino. Acontecimiento central fue el “Reichserntedankfest”, organizado por el Ministerio de Propaganda.

En la actualidad, en Alemania el día de Acción de Gracias ya no es un día festivo nacional. Se celebra en diferentes fechas por todo el país, siendo el primer domingo de octubre la fecha más común. En la ceremonia, que normalmente se celebra en una iglesia, o también en una procesión regional, los cultivos, los cereales y las frutas se colocan de forma decorativa. Además, se añade otros productos designados como regalos de especial cercanía a la naturaleza, tales como harina, miel y vino. En algunos lugares se coloca una “corona de cosecha”, enredada de cereales o vides, en la iglesia o se lleva la corona en procesión por el municipio.

En zonas rurales se juntan muchos miembros de la comunidad en los servicios religiosos en la iglesia. En la fiesta de la cosecha se recuerda con gratitud el trabajo en la agricultura y en los jardines y también se recuerda que no es sólo en manos de las personas la buena suerte de tener suficiente comida. En muchas comunidades de Alemania se celebran desfiles de carrozas, bandas de música y grupos de personas marchando a pie. Las carrozas están decoradas con flores reales en la mayoría de los casos y la representación de situaciones de cultivo (histórico) se enriquece con motivos que recuerdan a los carnavales.

En los cursos de invierno de inglés y alemán damos a conocer a los alumnos los origines y el sentido de esta celebración tradicional. También, pusimos manos a la obra y fabricamos postres tradicionales, como por ejemplo el famoso “Pumpkin Pie”. Aquí pueden ver algunos imágenes de este noviembre de los tres distintos días de los cursos (fíjense también en las recetas):

Sábado, 24 de noviembre:

El “Pumpkin Pie”, pastel de calabaza, en primer lugar requiere: calabaza. Puede ser la calabaza común, o bien puede ser la calabaza “cacahuete”. Hay que cortar más o menos 1 kilogramo de calabaza en dados:

Hay que hervir los dados hasta que estén bien blanditos, sin añadir nada en absoluto (no hay que añadir sal, ni pimienta, ni nata, etc.), tirar el agua de cocción y dejar los dados secarse bien.

Se pasa la batidora hasta tener un puré de calabaza natural muy fino y se aparta 400 gramos del puré para preparar el relleno del pastel.

Ahora se prepara la base del pastel: Hay que mezclar 125 gramos de mantequilla, un huevo,  75 gramos de azúcar blanco, media cuchara pequeña de levadura y 250 gramos de harina de trigo para reposteria. Por último, hay que trabajar la masa con la mano y dejar reposar en el frigorífico, mientras se sigue con el siguiente paso: dejar preparado el molde. Es común utilizar un molde redondo con diámetro de 26 a 28 centimetros. Con el papel de la mantequilla y un poco de mantequilla en el papel se engrasa bien todo el molde por adentro, también los lados. Luego se añade de dos a tres cucharas pequeñas de pan rallado, repartiéndolo por todo el molde, dándole golpecitos con la mano mientras se gira el molde. De esta manera, el molde se queda bien preparado para que el pastel no se pueda pegar. Una vez preparado el molde, se añade la masa que ha reposado en el frigorífico por todo el fondo del molde y se empuja la masa hacía todos los lados para que suba unos 2 a 3 centímetros por los bordes del molde.

Como último paso se prepara el relleno del pastel: En un bol se echa 400 gramos del puré de calabaza. Luego se añade 180 gramos de azúcar moreno.

Se añade media cuchara pequeña de jenjibre,

media cuchara pequeña de nuez moscada,

una cuchara pequeña de canela,

de tres a cuatro clavos molidos a mano (por ejemplo aplastados con un cuchillo),

tres huevos y un brick de nata líquida para montar (200 a 250 millilitros).

Ahora hay que mezclarlo bien hasta conseguir un líquido fino y suave (ya huele rico a Pumpkin Pie!).

Hay que echar el líquido al molde, en el cual ya hemos dejado preparada la base del pastel,

y meter el molde al horno, que hemos calentado previamente a potencia máxima.

Ahora dejar que se haga el pastel a unos 180 grados durante unos 45 minutos, hasta que se vea que el relleno se vuelca hacía arriba y está un poquito de color quemadito.

Hay que dejar el pastel hacerse hasta que, al moverlo con la mano ligeramente en el horno, el relleno no parezca tan líquido. Ahora se puede sacar el molde, pero cuidado: está caliente! Todos un paso atrás!

El resultado gustó!

En clase nos juntamos en una mesa, decorada con los pavos de “Thanksgiving” / “Erntedank”, coloreados y fabricados por los niños en clase mientras se hacía el pastel. Nos cogimos por las manos y dijimos ¡gracias por todo lo que hemos recibido en el último año! Expresamos nuestro agradecimiento a las personas cuyas vidas enriquecen la nuestra, y nos comprometimos a compartir nuestra abundancia con los demás.

Por último toca: disfrutarlo!

Martes, 27 de noviembre:

Los niños fabricaron “Chocolate crunchers”. La receta es muy fácil: partir una tabla y media de chocolate de postre en trozos, añadir medio bloque de mantequilla cortado en trozos y fundirlo en un bol en el microondas durante 5 minutos. Darlo vueltas con una cuchara hasta que el líquido se haga fino y suave. Añadir cornflakes al bol y darlo vueltas hasta que todos los cornflakes estén bien cubiertos con chocolate. Porcionar la masa con una cuchara en papeles de magdalenas, que anteriormente se han puesto en una bandeja o en varios platos, decorar, por ejemplo, con fideos de colorines y dejar enfriar los “Chocolate crunchers” en el frigorífico durante media hora. Listo!

Jueves, 29 de noviembre: